
Con el fortalecimiento de la planta docente, que redunda en la calidad de la enseñanza, y con la definición de líneas maestras que orienten nuestra actividad extracurricular, no se acaba el acompañamiento que debe tener nuestro estudiante a lo largo de su paso dentro de nuestra casa de estudios. Las políticas de Admisión y de Egreso se ven débilmente acompañadas y fortalecidas con la atención en la prosecución del desempeño estudiantil. Contamos con una Unidad de Asesoramiento Académico que, pese a sus limitaciones en recursos, se encarga de ofrecer un servicio de orientación al estudiante, especialmente en momentos de apremio académico como lo es estar incursos en regímenes de permanencia. Esta labor de acompañamiento y prosecución no sólo debe limitarse a lo remedial, sino que también puede ofrecer grandes orientaciones en cuanto a la planificación académica del estudiante universitario. Formar a bachilleres que apoyen y refuercen la labor de nuestra Sub Unidad de Asesoramiento Académico luce como una tarea necesaria y apremiante para mejorar el rendimiento académico de nuestra población estudiantil.
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